Recomendaciones para las enfermedades del intestino grueso


El intestino grueso o colon tiene como funciones esenciales absorber agua y excretar la materia fecal. La patología del colon presenta varias situaciones de jerarquía desde el punto de vista dietoterápico.

Constipación

Se define como la retención exagerada de materia fecal o como el retraso más allá del tiempo fisiológico de evacuación: hasta 48 horas o por lo menos 3 veces por semana.

Los factores etiopatogénicos que determinan la aparición y el desarrollo de la constipación se dividen en: 1) los que afectan la función propulsora del colon y

2) los que se vinculan con un trastorno del reflejo de la defecación. En la mayoría de los pacientes se presentan ambas situaciones.

Las perturbaciones del mecanismo propulsivo se deben a:

- factores dietéticos: si la dieta no se fracciona en varias raciones no se despierta el reflejo gastroileocolónico. Una dieta sin fibra reduce el volumen y la cantidad de ácidos orgánicos en el colon. Estos son los estímulos fisiológicos de las ondas propulsoras;

- factores psicogenéticos: se ha analizado que cuando un individuo está bajo influencia de estados anímicos como la hostilidad o la contrariedad, el sigmoides se estrecha por la presencia de vigorosas contracciones dificultando el tránsito de la materia fecal, o sea que actúa como zona esfinteriana determinando, en algunas situaciones, su contracción sostenida;

- sedentarismo;

-abuso de laxantes: perturban la normal fisiología del colon;

- insuficiencia de vitamina B,, reguladora de la función neurológica del intestino;

-problemas constitucionales o enfermedades del peritoneo y afecciones en los vasos que irrigan el colon;

-algunos medicamentos: las sales de calcio y bismuto y el hierro inhiben el peristaltismo.

Las alteraciones del reflejo de la defecación se originan en:

-negligencia para cumplir con el reflejo por falta de tiempo, por descuido, por inhibición (propia de la mujer), con lo que se pierde la sensibilidad al mismo;

- disminución de la fuerza de los músculos que contribuyen a la defecación;

-postura al defecar (posición ideal en cuclillas);

-enfermedades del ano.

Existen dos tipos bien diferenciados de constipación:

1) atónica

2) hipertónica espástica o funcional.

La constipación atónica se debe en general a una menor capacidad motriz del colon; es muy habitual y puede tener como causa una o varias de las anteriores.

Objetivos

  1. Seleccionar alimentos con alto contenido en fibra dietética (25 gr) para aumentar el volumen de la materia fecal y la osmolaridad del intestino, incluyendo cantidades amplias de frutas, hortalizas y granos integrales.
  2. Estimular con la dieta el reflejo gastroyeyunocolónico, el fraccionamiento de la dieta en 6-7 comidas y con la ingestión de líquidos fríos, y el punto

3 con la indicación de abundantes líquidos (2 litros diarios como mínimo)

y con el empleo de una cuota de grasa en cada comida.

  1. Lubricar la pared intestinal y mantener el contenido acuoso del intestino.

Selección de alimentos.

Leche. Preferentemente entera; también es beneficiosa la ingestión de yogur, especialmente frutado, leches cultivadas enteras; todos, en lo posible, fríos.

Quesos. Cremosos, con toda su grasa. No se recomiendan los quesos de pasta muy firme (duros, secos).

Huevo. Entero, sin inconvenientes.

Carnes. Todas, sin inconvenientes.

Hortalizas. Las de hoja son las que mayor contenido en fibra poseen y además se consumen fácilmente crudas (espinaca, apio, hinojo, acelga, berro, etc.).

También se pueden recomendar zanahorias y remolachas y, dentro de las feculentas, la más conveniente es el choclo por su contenido en fibra.

Preferentemente crudas.

Frutas. Estimulan el peristaltismo. Se recomiendan crudas y enteras, si es posible con sus cáscaras. No se indican frutas cocidas. Las apropiadas son: ananá, naranja, pomelo, kiwi, mandarina, ciruela, uvas, frutillas, higos, etc. Se evitan bananas, manzanas, membrillos. Se destaca la propiedad de las ciruelas

y del jugo de las mismas que contienen dihidroxifenilisatina, compuesto químico que estimula la motilidad intestinal de una manera farmacológica (como un laxante).

Los jugos en general se indican sin colar y fríos, sobre todo en ayunas.

Se pueden permitir frutas secas y desecadas con cáscara, después de hidratarlas correctamente, preferentemente sin cocinar; ejemplo las ciruelas remojadas y/o cocidas en el agua de remojo.

Cereales y derivados. Los integrales (trigo integral, avena, maíz entero) y el salvado puro (capa externa de los mismos). Se promueve el consumo de galletitas y amasados hechos con harinas integrales y/o agregado de salvado y se evitan las féculas, harinas finas, pastas y arroz pulido.

El salvado de trigo, en yogur, compotas, sopas y en amasados caseros. Debe comenzarse con una cucharadita diaria, pudiendo llegar a consumir hasta 30 g como límite máximo.

Legumbres. Podría indicarse su consumo esporádico, con muy buena hidratación y cocción y como integrante de un plato frío o caliente.

Cuerpos grasos. Se indican de tal manera que todos los momentos de comidas tengan una cuota útil de grasa. De acuerdo con la situación del resto del aparato digestivo, se podrán emplear modificados por el calor o no.

Azúcares y dulces. Se dan de acuerdo con el peso corporal del individuo y/o con el valor calórico total de la dieta.

Bebidas. 2 a 3 litros diarios.

Las bebidas glucocarbonatadas se utilizan de acuerdo con la situación del aparato digestivo y con las calorías totales diarias; es conveniente aconsejar que se les retire el gas.

Las bebidas alcohólicas, siempre que no exista otra contraindicación, pueden permitirse dentro de los porcentajes normales del valor calórico total (hasta el

10 %). No se aconsejan las fermentadas.

Infusiones. el mate cebado que tiene un potente efecto colecistoquinético; en orden siguen el café y el mate cocido. Por el contrario no tienen efecto significativo el chocolate ni el té, que en exceso y en infusiones oscuras tiene efecto astringente.

Condimentos. Pueden utilizarse todos de acuerdo con la situación del aparato digestivo.

Fraccionamiento de las comidas.

Durante un mes, por lo menos, se indican 6 o 7 porciones, que luego pueden reducirse a 5 o 6, antes de pasar a las comidas habituales, todas portadoras de estímulos.

Se debe aconsejar al paciente la conveniencia de establecer una hora para cumplir con el acto de la defecación.

En la constipación espástica hay cambios anatómicos en el intestino, disminuye el tono de la musculatura del colon y en consecuencia hay alargamiento de todo el órgano o de parte de él. Es común en ancianos; es un proceso muy doloroso (cólicos) ya que se produce un impedimento para el avance del contenido intestinal.

Además, los que la padecen tienen ciertas características de personalidad coincidentes: ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, etcétera.

El plan de alimentación anterior no se adapta a este tipo de constipación, ya que si se estimulara en forma brusca y potente al intestino, la situación empeoraría. Se intenta pues indicar estímulos suaves del peristaltismo intestinal para que no aumente el espasmo doloroso.

El plan indicado será entonces moderadamente excitante intestinal:

- con residuos vegetales modificados por cocción y subdivisión

- sin lactosa

- sin soluciones hipertónicas de hidratos de carbono

- evitando las temperaturas frías en alimentos y bebidas Los únicos estímulos que se pueden utilizar son: el fraccionamiento de la dieta, de tal forma de aprovechar el reflejo gastroduodenocolónico, una cantidad abundante de líquidos y grasas en cantidades normales en cada momento de comida.

La selección de alimentos es similar a la de la dieta adecuada intestinal.

Colon irritable

Resultado de imagen para colon irritable

Se caracteriza por la presentación de una serie de períodos de constipación alternados con episodios de diarreas.

Colon irritable.

La constipación es del tipo espástico acompañada con dolores difusos, flatulencias y distensión; la diarrea por su parte también se presenta con dolores.

Estos síntomas generalmente se asocian a una psiquis especial del individuo y se potencian si se cometen errores groseros en la alimentación.

La dieta se basa en corregir determinados factores alimentarios que son desencadenantes o conducentes de la crisis de colon irritable.

Causas más comunes

- excesiva cantidad de café;

- comidas rápidas y ricas en hidratos de carbono complejos (sandwiches, pizza, etc.);

- ingestas apresuradas y asociadas a otras actividades como conversar, discutir, fumar, etcétera;

- una comida diaria única y excesiva;

- ingesta exagerada de frituras, condimentos picantes, etcétera;

Deben introducirse reglas de higiene alimentária tales como:

Evitar la ingesta de bebidas gaseosas

Evitar tragar los alimentos sin masticarlos bien y tragar el aire al comer (hablar y comer, fumar y comer)

Evitar la ansiedad en los momentos de las comidas

Seleccionar correctamente los alimentos y sus preparaciones.

Si el individuo se presenta en una crisis diarreica, se deberán corregir los movimientos intestinales por medio de una selección de alimentos para la diarrea aguda. Teniendo en cuenta que la región sensible es el colon, deberán evitarse especialmente aquellos principios estimulantes y/o agresores específicos tales como lactosa, fibra insoluble cruda, importantes cantidades de almidón con escasa cocción y exceso de azúcares simples.

Los alimentos que se incorporan en la etapa intermedia de la progresión y que son útiles tanto para evitar las diarreas como la constipación y la inflamación del colon, son:

Yogur: resulta muy útil para evitar constipación, pues regula la función intestinal. Es mejor tolerado que la leche ya que en general estos pacientes tienen insuficiencia de disacaridasas.

Quesos: son apropiados los que no contienen sustancias irritantes (ni condimentación, ni maduración excesiva), de pasta cremosa (no secos).

Carnes: en principio se indican las blancas bien cocidas y subdivididas.

Huevo: entero, sin inconvenientes, observando la tolerancia.

Hortalizas: se utilizan aquellas en las que predomina la hemicelulosa, sin piel y sin semillas; se evitan las de mayor contenido de celulosa y los farináceos para impedir el exceso de almidón. Los vegetales más apropiados son: zanahoria, zapallo, zapallito, pulpa de tomate. Actualmente algunos investigadores promueven el consumo de importantes cantidades de fibra dietética y sólo proscriben el resto de los estimulantes intestinales.

Frutas: en principio se permiten manzana, pera y banana; luego pueden indicarse frutas de la estación peladas y muy maduras (damascos, duraznos).

Se debe tener especial cuidado con las cítricas pues generalmente existe marcada sensibilidad hacia éstas; al principio lo máximo que se puede indicar es jugo colado, luego, preferentemente pulpa de pomelo y mandarina. No se aconseja el consumo de frutas secas ni de frutas desecadas.

Cereales y derivados: las féculas y almidones en bajas proporciones pueden indicarse sin problemas. Las pastas deberán ser de laminado fino y muy bien cocidas; podrán indicarse simples o con rellenos elaborados con los alimentos permitidos.

El pan conviene desecado y también laminado finamente o su sustitución por galletitas tipo agua o grisines.

El arroz y la harina de maíz son bien tolerados.

Cuerpos grasos: se utilizan aceites vegetales, margarinas, manteca y crema de leche sin mayores inconvenientes ya que ejercen su efecto lubricante; todos se indican sin modificar por calor.

Azúcares y dulces: en general conviene limitar su consumo por la insuficiencia de disacaridasas; los más indicados son el azúcar común y las jaleas de frutas.

Si el individuo tiende a abusar de ellos se reemplazan algunos por edulcorantes.

Infusiones: las más recomendadas son té y yerba mate en infusiones claras.

Bebidas: es importante un buen aporte de líquidos para evitar la desecación de la materia fecal; se prohíben las bebidas glucocarbonatadas y las alcohólicas, especialmente la cerveza a la que en general se presenta una intolerancia muy marcada. Se permiten los jugos en polvo solubilizados al 50 %.

La condimentación debe ser suave en general; no se aconseja el empleo de condimentos picantes.

En caso de constipación marcada, se encuentra buena respuesta con yogur o leche cultivada, y con la selección de alimentos indicada para la constipación, buscando un estímulo suave, fraccionado y gradual; la incorporación de la fibra dietética se recomienda sólo cuando el paciente no presenta dolor ni flatulencias.

Se requiere como primer paso la realización de una prolija anamnesis alimentaria, orientada a descubrir cuáles son los alimentos y las preparaciones que se asocian con la crisis, a detectar los errores dietéticos más importantes y si cursa con diarrea o constipación o con ambas manifestaciones.

Es importante orientar al paciente a hacer cuatro comidas diarias.

La mayor o menor rigidez de la dieta debe adecuarse a la tolerancia del paciente, y desde el momento que el estrés desempeña un rol patogénico es frecuente que en períodos de menor tensión emocional (ej.: vacaciones) la dieta pueda ampliarse significativamente y hasta liberarse. Cuando es necesario se recomienda apoyo psicológico. El empleo de técnicas de relajación y de reducción del estrés también puede ser útil.

Colitis ulcerosa

Es una enfermedad muy seria, una colonopatía profunda que produce inflamación y ulceración en la mucosa del intestino grueso distal, especialmente en recto y asa sigmoide; a su vez se producen secreciones o exudados tóxicos para la misma mucosa. La musculatura intestinal también puede ser dañada y esto lleva a la dilatación colónica conocida con el nombre de megacolon.

Su origen puede ser: agentes infecciosos, factores genéticos, alteraciones psicológicas, agentes alérgicos, factores inmunológicos, pero aún no ha sido científicamente comprobado. Es frecuente en individuos depresivos, irritables e inestables emocionalmente y ocurre más comúnmente en personas jóvenes, entre los 20 y 40 años.

Las características generales son hemorragia rectal, diarrea acompañada con dolor y espasmos, fiebre, deshidratación, disbalance electrolítico, anorexia y deterioro del estado nutricional.

Superada esta etapa crítica, el plan de alimentación es generalmente hipercalórico e hiperproteico para recuperar el estado nutricional.

Las cifras indicadas de proteínas son de 2 a 2,5 g por kg/peso corporal y además debe controlarse el aporte mineral y vitamínico, el que a veces exige suplementación (Ca, Mg, Zn, Fe).

La indicación general es que se prescriba una dieta libre absolutamente de sustancias agresoras; es por ello que se suprime de plano la lactosa; incluso algunos autores sugieren suprimir el gluten que, aunque no es agresor a esa altura del intestino, puede serlo invocando mecanismos alérgicos como el de !a leche.

Enfermedad de Crohn.

Es una enfermedad crónica y progresiva que puede comenzar, cursar y luego desaparecer o trasformarse en severa con complicaciones tales como obstrucción intestinal o formación de fístulas. Se trata de una inflamación granulomatosa en la mucosa y submucosa que generalmente ataca el íleon derecho y el colon terminal.

Los pacientes presentan fatiga, anorexia, pérdida de peso, dolor y calambres en el cuadrante derecho, diarrea y fiebre.

El tratamiento dietético es muy similar al de la colitis ulcerosa.

Es frecuente la remoción quirúrgica de la porción enferma del intestino íleon o colon); ésta se indica en caso de complicaciones recurrentes.

El resultado de la cirugía puede ser una ileostomía.

Enfermedad diverticular.

Se denomina enfermedad diverticular a la que incluye dos casos frecuentemente asociados a lo largo de la evolución: diverticulosis, presencia de divertículos en el colon sin participación de fenómenos inflamatorios, y

diverticulitis, inflamación del divertículo.

La presencia de divertículos es mayor a medida que el individuo envejece y éstos se localizan preferentemente en el colon sigmoide.

La retención de heces dentro del divertículo favorece la irritación mecánica de la mucosa, y la invasión bacteriana conduce a la infección y a la inflamación.

La introducción en la dieta del paciente con divertículos de grandes cantidades de fibra ha producido un cambio en el manejo dietético de los mismos con excelentes resultados.

En el momento agudo del proceso, o sea en la diverticulitis, se debe poner al intestino en reposo; el paso posterior es emplear una dieta sin reciduos.

Una vez superada esta fase se incorporan alimentos ricos en fibra, al principio cocidos y en pequeñas raciones, para pasar luego, y si la tolerancia es buena,

a agregar fibra de cereales integrales (avena, arroz, trigo y sus derivados) y salvado de trigo y de avena. Se evitan las semillas de tomates, de zapallitos, uvas, kiwi, etc., las que pueden ubicarse en el divertículo e inflamarlo.

Las contracciones del músculo liso colónico se pueden intensificar después de una comida rica en grasas, contribuyendo a la incomodidad del paciente, por lo cual puede ser razonable limitar el consumo de grasas.

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Se deben tener principalmente en cuenta todas las medidas tanto higiénicas como dietéticas orientadas a evitar la constipación.

Resecciones intestinales

Las resecciones del intestino se hacen frecuentemente como tratamiento del cáncer, de diverticulosis, por fístulas y abscesos, enfermedad de Crohn, obstrucciones, enteritis por radiación, etcétera.

La remoción de más de las 2/3 partes del intestino delgado conduce a serios problemas metabólicos y a desnutrición.

La consecuencia más común de una resección intestinal es conocida con el nombre de "síndrome de intestino corto", el que se caracteriza por: pérdida de peso, deterioro muscular, diarrea, tránsito gastrointestinal acelerado y malabsorción, deshidratación, pérdida de electrólitos e hipokalemia.

La severidad de este síndrome depende de la cantidad y de la porción del intestino remanente después de la cirugía.

Varios factores determinan la evolución de los enfermos que son sometidos a esta intervención:

  1. Extensión y localización del intestino resecado.
  2. Presencia o ausencia de la válvula ileocecal.
  3. Estado de los segmentos digestivos: intestino delgado remanente, colon, estómago, páncreas, hígado.
  4. Cambios adaptativos en el aparato digestivo.

1) La longitud del intestino delgado remanente es de suma importancia pues determina la superficie mucosa que permite la absorción.

Del sitio de la resección depende cuáles son los nutrientes que van a malabsorberse y en qué grado.

En condiciones normales, la digestión y la absorción de hidratos de carbono, grasas y vitaminas hidrosolubles, excepto la vitamina B12, tienen lugar en el duodeno y el yeyuno. La absorción de vitamina B12 y las sales biliares se produce habitualmente a nivel del íleon.

La resección del íleon implica cambios metabólicos profundos debido a que el yeyuno no puede compensar las funciones de aquél, pudiéndose producir anemia megaloblástica, diarrea y esteatorrea. El tiempo de tránsito intestinal está generalmente acelerado en las resecciones distales porque las enzimas pancreáticas e intestinales no tienen tiempo de contacto suficiente para degradar los nutrientes y por la pérdida de las hormonas intestinales

(colecistoquinina y secretina) que regulan la motilidad.

El intestino delgado posee una capacidad importante de reserva, lo que permite que resecciones del 40-50 % no ocasionen trastornos severos.

2) La resección de la válvula ileocecal puede crear complicaciones ya que está demostrado que la misma ejerce un mecanismo frenador de la motilidad intestinal. Además la falta de la válvula permite el sobrecrecimiento bacteriano del colon al intestino delgado.

La desconjugación de las sales biliares produce esteatorrea, pérdida de calcio, magnesio y vitaminas liposolubles.

3) El intestino remanente debe ser capaz de suplir al segmento resecado.

Si existe alguna enfermedad que disminuya su capacidad, el estado nutricional se verá muy comprometido.

La actividad de las disacaridasas disminuye generalmente después de una resección, especialmente las lactasas. Como consecuencia de la malabsorción de lactosa, se produce diarrea con flatulencias.

4) La adaptación intestinal es el resultado de la hiperplasia de las células epiteliales. Distintos estudios de perfusión han permitido comprobar el aumento de la capacidad absortiva de los diferentes nutrientes.

La realimentación en el síndrome de intestino corto.

Primera fase: Alimentación parenteral total.

Esta cubre todos los requerimientos de nutrientes y debe compensar las pérdidas de agua y de electrólitos, que son excesivas durante las primeras semanas. No debe administrarse nada por vía oral, mientras el paciente presente diarrea cuyo volumen exceda los 2 litros o las 7 deposiciones diarias.

Aunque la alimentación oral se comienza en general a las 3 o 4 semanas de la resección, la alimentación parenteral se mantiene durante 6 u 8 semanas y a veces hasta 6 a 12 meses.

Segunda fase: Transición a la alimentación oral.

Se inicia cuando el volumen fecal es menor de 2 litros diarios. Se prueba tolerancia oral con pequeñas tomas frecuentes de líquidos restringidos a temperatura templada. Es ideal combinar las mezclas saladas con las dulces para mejorar la absorción de glucosa-sodio.

Pueden incorporarse luego dietas elementales o semielementales cuidando que su osmolaridad no supere los 400-500 mOsm/kg.

Los hidratos de carbono pueden ser monosacáridos o maltodextrinas; las proteínas libres, caseinatos o hidrolizados proteicos; y las grasas, ácidos grasos de cadena mediana y corta que se absorben por vía portal.

Las bases deben contener sustancias absorbentes como pectinas, agar-agar o mucílago de arroz. Las leches libres de lactosa también son productos apropiados.

Tercera fase: Rehabilitación a la alimentación normal.

Una vez que el individuo sale de la dieta líquida, la alimentación deberá planearse tomando los siguientes cuidados:

- Sin residuos de ninguna clase

- Con tejido conectivo modificado por calor y subdivisión

- Sin lactosa

- Sin sacarosa

- Con ácidos grasos de cadena mediana y con pocas grasas libres como condimento

- Sin exceso de gluten

- Sin ácidos orgánicos ni otros irritantes intestinales (alcohol, cafeína)

Entre los primeros alimentos permitidos se incluyen: infusión de té, leches sin lactosa, galletitas de agua, bizcochos tipo Canale, tostadas, féculas, harinas finas, fideos de laminado fino, clara de huevo, jaleas, quesos descremados, carnes blancas, arroz decorticado, gelatinas.

La alimentación progresa paulatinamente a una dieta adecuada intestinal, generalmente con cuotas de proteínas elevadas, con un aporte diario de 50-60

g de grasas y fraccionada en 6 porciones regulares.

De acuerdo con la porción resecada es necesaria la suplementación con hierro, calcio, magnesio, cinc, vitaminas liposolubles y B12.

Fístulas

Son un pasaje anormal entre dos órganos internos o de un órgano interno a la superficie del cuerpo; pueden ser causadas por errores congénitos, por una enfermedad inflamatoria o maligna o por un trauma quirúrgico.

Un apoyo nutricional agresivo es importante para permitir el cierre espontáneo de la fístula.

La alimentación parenteral completa o una fórmula líquida elemental por vía enteral se pueden utilizar con éxito, variando la elección de una u otra de acuerdo con la ubicación de la fístula.

Ileostomía y colostomía

Cuando deben extirparse el colon, el recto y el ano, se hace una ileostomía o abertura en el íleon. Si sólo se extirpan el recto y el ano, se realiza una colostomía. La consistencia de la materia fecal de la ileostomía puede ser líquida, la de la colostomía puede ser más o menos formada e incluso la materia fecal de la colostomía izquierda puede ser más firme que la de la colostomía derecha.

Tanto en una como en otra, la tolerancia oral se inicia con cantidades libres de líquidos restringidos: agua, té claro, caldo de verduras colado, caldos de frutas, glucosa y cloruro de sodio.

Si la evolución del paciente lo permite, tempranamente puede comenzar a ingerir otros alimentos: bizcochos con red de gluten poco densa, jaleas, quesos de bajo tenor graso, gelatinas, arroz, harina de maíz. Luego se continúa con huevo, carnes blancas, zapallo, zanahoria, puré de manzanas y de bananas maduras.

Si la tolerancia es buena se indican todos los alimentos que componen la dieta adecuada intestinal. La incorporación de los alimentos excluidos hasta esta etapa depende de la evolución del paciente y de su enfermedad (esta misma selección y progresión dietética se aplica a la hemicolectomía: resección del colon).

La tendencia actual es liberar la dieta lo antes posible y si el paciente permanece con una bolsa colectora de materia fecal enseñarle a que él mismo regule la selección de alimentos de acuerdo con la consistencia del contenido.

Un problema importante que presentan estos pacientes es el olor, que es mayor en la colostomía que en la ileostomía. Esto es causado por la esteatorrea o por la acción de las bacterias sobre determinados alimentos que producen gas oloroso.

El olor persistente puede deberse a escasa higiene del estomago a sobrecrecimiento bacteriano en el íleon.

Alimentos productores de gas

- Arvejas, garbanzos, habas, lentejas, porotos

- Brócoü, repollito de Bruselas, coliflor, choclo

- Espárragos

- Pescado

- Papa - batata

- Cebolla

- Huevo

- Quesos (Roquefort, Gruyere. Parmesano)

- Leche

- Melón

- Nueces y otras frutas secas

- Azúcar, dulces, bebidas dulces (gaseosas, sidra, champagne)

- Cerveza

Alimentos que pueden producir olores fuertes

- Pescado

- Pollo

- Huevo

- Cebolla

- Ajo

- Maíz

- Porotos secos

- Zapallo

- Especias

- Otros: antibióticos, suplementos vitamínicos y minerales

Alimentos que pueden ayudar a disminuir el olor

- Yogur

- Leche cultivada

- Frutas frescas: manzana, naranja, mandarina, frutilla, ciruela

- Hortalizas crudas: acelga, espinaca

- Pochoclo (maíz pisingallo)

- Frutas secas

- Coco

- Tomate

- Pasas de uva

Figuraste

Porque todo lo que hicimos es historia