Hipertrigliceridemias

La tendencia actual en el tratamiento de todas las hiperlipidemias es utilizar primero una alimentación básica que incluya un ajuste calórico suficiente para lograr y/o mantener el peso corporal ideal, con un 30% de las calorías totales provenientes de las grasas, una restricción de las grasas saturadas al 10% de las calorías totales (las mono y las poliinsaturadas deberán cubrir el 20% en proporciones iguales) y un colesterol exógeno que deberá ser inferior a los 300 mg. diarios.

HIPERTRIGLICERIDEMIA ENDOGENA

Este tipo de dislipidemia requiere la indicación de una dieta hipocalórica ya que es característica de individuos con sobrepeso y, a menudo, concomitante con diabetes del adulto y con intolerancia anormal a la glucosa.

El plan de alimentación debe excluir los hidratos de carbono simples y el alcohol pues ambos aumentan la síntesis hepática de triglicéridos.

Actualmente se aconseja el empleo de ácidos grasos omega 3, ácido linoleico presente en granos y semillas, especialmente en las nueces, en el aceite del germen de trigo, el aceite de canola, porotos y queso de soja, porotos comunes y algas marinas, y el ácido eicosapentaenoico y docosaexaenoico, procedentes de grasas de pescado tales como caballa, salmón, sardinas, bacalao, anchoas. El efecto más constante de estos ácidos grasos es la reducción de los niveles de triglicéridos, presumiblemente debido a una menor síntesis de VLDL.

 

SELECCIÓN DE ALIMENTOS

Leche, yogurt y leche cultivada. Se recomienda descremados.

Quesos. Se restringen por su alto contenido de grasa total, colesterol y grasa saturada; se permiten el queso cottage, quesos blancos y quesos blandos descremados.

Carnes. Esta debe ser preferentemente blanca: ave sin piel 2 veces por semana, pescado 2 veces por semana y carne vacuna magra 3 veces por semana. Los fiambres por su alto contenido en grasas saturadas, no es permitido su consumo.

Huevo. La variable que limita su consumo es el colesterol de la yema. Se recomiendan hasta 2 por semana. En ambos casos se deberán tener en cuenta las preparaciones y los alimentos elaborados que puedan contenerlos. La clara de huevo puede emplearse como sustituto del huevo entero.

Hortalizas. Todas están permitidas.

Frutas. Todas están permitidas; solo pueden estar limitadas si la hiperlipidemia es concomitante con obesidad.

Legumbres. Aportan proteínas vegetales de mediano valor bilógico, hidratos de carbono complejos y fibra soluble.

Pan. Están permitidos los tipos francés  en todas sus formas, además del alemán y la galleta marinera. Los de salvado amasados en panaderías tienen un alto contenido de grasa, especialmente de grasa animal o vegetal hidrogenada. Los de Viena y envasados lacteados, de masa de salvado, centeno, integral, etc., contienen grasas en cantidades que van del 2 al 5 % por lo menos.

Cereales. Se indican especialmente los integrales. Lo mismo que sus harinas. La avena muy importante por su contenido en fibra soluble. Se deberá tener precaución al indicar fideos al huevo (incluyen 3 huevos por kg.), pastas rellenas, tapas de empanadas, tartas, etc.

Galletitas. Se permiten las de agua, salvado, soja, sólo como variante ocasional de pan pues todas contienen cantidades que van del 4 al 16 % de grasa animal o vegetal hidrogenada. Por la misma razón no se permiten las galletitas dulces.

Azúcar. Se reducirá sólo en los casos en los que se debe reducir el peso corporal.

Dulces. Igual indicación que en el caso anterior, salvo el dulce de leche, que está obviamente prohibido.

Manteca y crema de leche. Son dos fuentes importantes de grasa, grasas saturadas y colesterol, razones más que suficientes para que se trate de alimentos imposibles de indicar.

Margarinas sólidas y untables. Son aceites vegetales hidrogenados. Durante la hidrogenación se produce ácido graso trans que se comporta como saturado. Las margarinas sólidas tienen mucho mayor proporción de éstos que las blandas. Cómo las margarinas contienen significativamente menos colesterol que la manteca, se prefiere indicarlas con límites de cantidades, en su forma untable, especialmente las de bajo tenor graso.

Aceites. No contienen colesterol y tienen cantidades variables de grasas saturadas, mono y poliinsaturadas, según el tipo. Se recomienda seleccionar fundamentalmente los ricos en ácidos grasos poliinsaturados (uva, maíz, girasol ) y a incorporar el de oliva, de canola y de soja por ser los más ricos en ácidos grasos monoinsaturados. Estos no se permiten para frituras o salteados pues por acción del calor se modifican.

Infusiones. Se sugiere el café en forma prudente (no más de 5 tazas).

Bebidas. Las gaseosas y los jugos azucarados sólo están limitados si hay hipertrigliceridemia y exceso de peso. El alcohol en forma moderada, no debe exceder los 14 ml. Por día en los adultos sanos.

Sustitutos de grasas. Son productos con nulo o bajo contenido graso que por sus características organolépticas son prácticamente idénticos a los alimentos tradicionales.

Figuraste

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