Preparacion de las plantas medicinales

Las hierbas curativas pueden ser aplicadas de diversas maneras, y es muy importante que toda persona que pretende adoptar este sistema de curación, conozca bien los distintos modos de aplicación.

PREPARACIÓN DE LAS PLANTAS MEDICINALES

El uso adecuado de las plantas medicinales, a excepción de las venenosas, no perjudica el organismo, por el contrario, lo beneficia purificándolo y curándolo.

El éxito en la cura mediante las propiedades medicinales de las plantas depende de su uso correcto y persistente. La perseverancia en el tratamiento, es la clave para obtener los resultados anhelados.

Un obstáculo que a veces impide el éxito esperado en el tratamiento por medio de las plantas medicinales, es que la persona, cuando ya se siente mejor, lo abandona antes de alcanzar una cura total. Por eso, repetimos que el secreto de la cura reside en el uso adecuado, perseverante y
prolongado de las plantas medicinales.

A continuación, presentamos las diversas formas de preparación de las plantas medicinales:

TÉS

Un té se puede preparar de varias maneras:

• Como tisana: Colocar agua a hervir, cuando está en ebullición agregar las hierbas. Tapar el recipiente y dejar hervir por unos cinco minutos más y se retira del fuego. Dejar por unos cinco minutos bien tapado, colar y servir.

? Por infusión: Colocar agua hirviendo sobre las hojas y flores en una vasija y dejarlas reposar bien tapadas, durante diez minutos. Los tallos y raíces deben ser cortados en pedazos pequeños, luego agregar el agua hirviendo, tapar y después de veinte o treinta minutos servir.

? Por decocción: Colocar en un recipiente las hojas, flores o partes tiernas y hervir por cinco a diez minutos. Para las raíces, cáscaras y tallos, cortar en pedazos pequeños y hervir durante quince a treinta minutos. Al sacar el recipiente del fuego se debe conservar tapado por algunos minutos más. Colar y servir.

? Por maceración: Remojar las hierbas en agua fría de diez a veinticuatro horas, según las partes empleadas del vegetal. Las flores, hojas, semillas o partes tiernas entre diez y doce horas; los tallos, cáscaras y raíces blandas, se pican y se dejan de dieciséis a veinticuatro horas. Luego
colar y servir. Este método de la maceración ofrece la ventaja de que las sales minerales y las vitaminas son mejor aprovechadas.
La maceración también puede realizarse en alcohol, vino o aceite.

CONSEJOS MUY IMPORTANTES

Como las raíces, tallos y cáscaras requieren más tiempo que las hojas, es recomendable guardarlas en forma separada.

De igual manera, la preparación del té debe ser hecha por separado, ya que hojas y flores no se cocinan junto con los tallos y raíces.

Los tés de hierbas, por lo general, deben ser tomados por la mañana en ayunas, o por la noche antes de acostarse.

Cuando es tomado por tragos o cucharadas, de hora en hora, produce muy buen efecto.

Para preparar los tés, nunca debe usarse utensilios de mental oxidable. La misma precaución hay que tomar en la preparación de frutas o verduras.

No se deben endulzar los tés con azúcar, pues lo mejor es tomarlos natural, sin embargo, el que desee endulzarlos, debe hacerlo con miel, que también es un agente curativo.

Para resfríos, catarros, afecciones de la garganta y del pecho, obstrucciones y calambres, y para disolver mucosidades, así como para calentar el cuerpo y provocar sudor, se toman tés calientes.

Los tés de un día para otro fermentan. Razón por la cual se debe preparar diariamente la porción necesaria y nada más.

JUGOS

Si los tés son beneficiosos, los jugos crudos de las hierbas lo son todavía más. La estación del año o el lugar en que vivimos muchas veces, sólo nos permite obtenerlas en cantidad abundante en estado seco, sin embargo, siempre que sea posible, debemos usarlas frescas.
El jugo se obtiene fácilmente triturando las hierbas con un mortero, se colocan en un paño limpio y se exprime. Generalmente se toma frío, pudiéndose utilizar el jugo así recogido o bien agregándole agua.

BAÑOS

Las hierbas también se aplican en forma externa con buenos resultados, en forma de baños.
Por la palabra “baños”, nos referimos a los baños calientes, baños fríos, baños de asiento, baños de tronco, baños vitales, pediluvios y baños de vapor.

CATAPLASMAS

Las cataplasmas tienen efecto calmante sobre: hinchazones, neuralgias, contusiones, reumatismo, gota, furúnculos y supuraciones entre otros.
En la preparación de las cataplasmas no se deben usar cucharas de metal oxidable, porque pueden provocar envenenamiento si permanecen mucho tiempo en la masa. Se preparan de varias formas:

• Hierbas frescas, al natural: Aplicar directamente a la parte dolorida, hinchada o herida.

• Hierbas secas, en saquitos, frías o calientes: Según el caso, usar para calambres, neuralgias, dolores de oídos, etc.

• En forma de pasta: Macerar las plantas, formando una pasta que se coloca sobre el lugar dolorido, directamente o entre dos paños. Cuando no se tiene hierbas frescas para este fin, usar hierbas secas. En este caso, echar agua hirviendo sobre las hierbas, en la cantidad necesaria
para formar una pasta.

• Compresas: Usar paños bien limpios, preferiblemente delgados. Cocinar las hierbas en dosis fuertes, usando para un litro de agua, dos o tres veces más de hierbas que para un té. Colar.
Sumergir el paño, retirar, torcer bien y aplicar sobre la zona dolorida.

UNGÜENTOS

Triturar hierbas frescas con un mortero ó con la máquina de moler. Mezclar el jugo que se obtiene con manteca vegetal, de coco o de maní.
Calentar sobre el fuego hasta que se derrita. Se puede añadir un poco de cera de abeja, para formar un ungüento más espeso.

GÁRGARAS

Preparar un té de hierbas medicinales, por decocción. Enjuagar bien la garganta, mediante gárgaras, varias veces al día, preferentemente por la mañana al levantarse, y por la noche antes de acostarse.

INHALACIONES

Colocar hierbas en una vasija con agua y hervir. Cuando está el agua en plena ebullición, aprovechar el vapor aspirándolo, para ello se debe cubrir la cabeza con una toalla o frazada.

ENEMAS O LAVATIVAS

Preparar un té de hierbas medicinales. Colar bien e introducir por la vía anal, vaginal o uterina, según el caso, con un irrigador con cánula adecuada. De preferencia se debe inyectar el líquido después que el paciente ha evacuado u orinado.
Facilitar la retención, por algún tiempo, del líquido introducido, juntando y apretando bien las nalgas del paciente. Para ayudar aún más a la retención del líquido en el organismo, el paciente debe colocarse boca abajo si la operación es anal y de espaldas si es por otra vía.

Figuraste

Porque todo lo que hicimos es historia