Yodo (I)

Contenido de Yodo en el organismo y su distribución.

El cuerpo de un adulto normalmente contiene 20 a 30 mg de I, y más del 75% se encuentra en la glándula tiroides. El resto esta distribuido en todo el organismo, sobre todo en la glándula mamaria en lactación, en la mucosa gástrica y en la sangre.

Es un componente esencial de:

  • T4 : Tetrayodotironina o Tiroxina
  • T3 : Triyodotironina

Funciones del Yodo

Las principales funciones de este ultraoligoelemento son:

  1. Regulación del metabolismo energético.
  2. Crecimiento y maduración de varios sistemas orgánicos.
  • Metabolismo de glándulas endocrinas (hipófisis y gónadas).
  1. Funcionamiento neuromuscular.

Absorción del Yodo, donde se almacena, como circula y explicar brevemente su metabolismo.

Se absorbe en forma de ioduro. En la circulación sanguínea, se encuentra tanto libre como unido a proteína, pero predomina este último.

La glándula tiroides capta 60 μg/d por medio de transporte activo de Bomba de I, y está Regulado: TSH

  • Almacenamiento: T4 y T3.
  • Circulación:
    • Libre
    • Unido a proteínas

El selenio es importante para la metabolización del yodo debido a su presencia en una enzima que interviene en la formación de T3 activa, a partir de de la tiroglobulina almacenada en la glándula tiroides.

Vías de eliminación del Yodo

La excreción se realiza principalmente a través de la orina, aunque se encuentran pequeñas cantidades en las heces como resultado de la secreción biliar. La concentración de yodo urinario se correlaciona con los niveles de ingesta.

Factor más importante que influye en la biodisponibilidad del Yodo

La presencia de sustancias bociógenas que se encuentran naturalmente en algunos alimentos bloquean la captación de yodo de la sangre por las células tiroideas. Los alimentos que contienen bociógenos son col, nabos, nabina, maníes, mandioca, soya. Las sustancias bociógenas son: tiooxazolidona, tiouracilo, tiocianatos y tiourea. El calentamiento o cocción adecuada inactiva estas sustancias.

Deficiencia de I

Un consumo de yodo muy bajo se relaciona con el desarrollo de bocio endémico o simple, el cual constituye un crecimiento de la glándula tiroides. La deficiencia puede ser casi total, sobre todo en las zonas y regiones montañosas de altos consumos de sustancias bociógenas, o relativa, a consecuencia de la mayor necesidad de hormonas tiroideas, como ocurre en las mujeres durante la adolescencia, el embarazo y la lactación. El bocio se puede prevenir con consumo de sal yodada, y con adecuada cocción de los alimentos que contienen sustancias bociógenas.

La deficiencia grave de yodo durante la gestación y en las primeras etapas del crecimiento postnatal ocasiona cretinismo, que es una deficiencia mental. El uso de sal yodada o la administración de una sola dosis de aceite yodado bastaría para corregir la deficiencia de yodo durante cerca de un año. También son eficaces suplementos semanales de yodo, pero por sobre todo uso de sal yodada al final de segundo trimestre.

Causas de deficiencia de I

La principal es la falta de ingesta de sal yodada, pero también la presencia de bociógenos, que bloquean la captación de yodo de la sangre por las células tiroideas.

Existe mayor prevalencia de deficiencia de yodo en mujeres y en ancianos.

Aporte excesivo de I

Aunque tiene un amplio margen de seguridad, una ingesta mayor de 2 mg/d puede causar hipertiroidismo.

Requerimiento de I y la ingesta máxima del mismo.

Niños 90-120 μg/d
Hombres y Mujeres 150 μg/d
Embarazadas 220 μg/d (especialmente consumo de sal yodada a partir del final del 2º trimestre.
Lactancia 220 μg/d
UL 200-1100 μg/d según la edad y sexo.

 

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