Rol o función del hígado

Rol o función del hígado en el metabolismo de lípidos

Casi todos los tejidos pueden utilizar los ácidos grasos como energía, excepto los del cerebro, células sanguíneas piel y médula renal. Los ácidos grasos constituyen la fuente principal de energía para el tejido muscular, aun y cuando esté disponible la glucosa. El glicerol puede oxidarse sólo en pocos tejidos; de manera que la mayoría se transporta al hígado donde se oxida para obtener energía o se utiliza para sintetizar nuevos triglicéridos.

El hígado, principal centro del metabolismo de los lípidos, es el gran responsable de la regulación de los niveles de lípidos en el cuerpo. Entre estas importantes funciones están: 1) síntesis de triglicéridos a partir de los ácidos grasos, carbohidratos o proteínas; 2) síntesis de otros lípidos, como fosfolípidos y colesterol; 3) desaturación de ácidos grasos (en el tejido adiposo humano el ácido predominante es el ácido oleico monoinsaturado); y 4) el catabolismo de triglicéridos para usarlos como energía.

Los lípidos proveídos por la dieta

Los lípidos proveídos por la dieta llegan al aparato digestivo, y mediante de las sales biliares que emulsionan los lípidos se favorece la acción de las enzimas intestinales que degradan las grasas a ácidos grasos, para posteriormente ser absorbidos y transportados al hígado para que el mismo ejerza la acción metabólica de ellos.

Lípidos para reserva energética

En el tejido adiposo se almacenan las reservas de energía de los lípidos. La mayoría de las células adiposas humanas están presentes en el tejido subcutáneo (50%) alrededor de los órganos internos en la cavidad abdominal (45%) y en el tejido intramuscular (5%). Estas células grasas pueden almacenar más del 95% de su volumen en forma de triglicéridos. El almacenamiento de grasa no es estático; aun y cuando el total permanece igual, los triglicéridos están en un estado de constante intercambio.

Factores que intervienen en el metabolismo de los lípidos

Las hormonas que tienen marcado efecto sobre el metabolismo de los carbohidratos también afectan el metabolismo de las grasas. La insulina aumenta la lipogénesis (síntesis de lípidos) e inhibe la lipólisis (rompimiento y utilización de lípidos) en el tejido adiposo. También disminuye la actividad de la lipasa sensible a hormonas (LSH), que es responsable de rompimiento del triglicérido adiposo y la liberación concomitante de ácidos grasos a la circulación. Al aumentar la velocidad de metabolismo celular, la tiroxina aumenta indirectamente la movilización de grasa. Los glucocorticoides incrementan la velocidad de movilización de los lípidos al aumentar la permeabilidad de la membrana celular de adiposito. La epinefrina, norepinefrina y los adrenocorticoides (en especial la hormona adrenocorticotrópica [ACTH]), también aumenta la velocidad de la movilización de la grasa al estimular la actividad de la LHS. La hormona del crecimiento también tiene potente efecto lipolítico y el mantenimiento de la lipólisis basal es al menos en forma parcial dependiente de este péptido. Finalmente, los cambios en el cortisol plasmático pueden estimular la lipólisis lo que eleva los niveles en forma significativa.

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