Carbohidratos simples y complejos


  1. Los glúcidos refinados (glucosa, sacarosa, fructosa), especialmente la sacarosa, tienen un efecto cariogénico y promueven alteraciones de los lípidos sanguíneos, en especial en los individuos genéticamente predispuestos, elevación de los triglicéridos séricos y reducción del colesterol HDL. En cambio los complejos no tienen estos efectos o los presentan en forma atenuada, lo que justifica la recomendación de preferir su consumo en vez de los refinados, aumentan la saciedad disminuyendo los riesgos de obesidad.

    Además, los carbohidratos simples poseen una capacidad de paso rápido a través del intestino lo cual produce un aumento brusco de la glucosa en sangre provocando hiperglicemia. En cambio, los carbohidratos complejos al poseer un paso lento a través de la mucosa intestinal evitan la subida brusca de la glicemia y, por consiguiente no ocasionan hiperglicemia.

    Recomendaciones

    El requerimiento mínimo diario para evitar cetosis, ruptura excesiva de proteínas tisulares, pérdida de sodio y otros cationes y deshidratación involuntaria, es de 50 g/d.

    Las recomendaciones normales van del 50 al 60% del valor calórico total (VCT), o sea, las calorías en forma de carbohidratos con respecto al valor calórico total.

    Fuentes de carbohidratos

    Azúcares simples (dulces en general, gaseosas, jugos artificiales o naturales), cereales, legumbres, frutas y verduras.

    Almacenamiento de los carbohidratos

    Se almacenan como triglicérido en los tejidos adiposos para el almacenamiento de energía cuando existan situaciones de hambruna.

Figuraste

Porque todo lo que hicimos es historia